El laberinto del alquimista

Adentrándonos en el jardín, nos
encontramos con arcos de arbustos y
hierbas, sutilmente forjados, hierro
rodeando las áreas verdes.

En los mismos setos, como si fueran
hologramas en la gama del verde,
cerúleo y esmeralda, apenas se divisan
figuras, diagramas de flujo, arboles de
decisiones. Todo esto inspirado en la
informática de un siglo atrás,
Posiblemente el alquimista salia de la
tecnología de IBM, de las bases de
datos de los ochentas y entraba con su
saber en la ciencia sagrada.

Puedo apreciar en un muro la imagen
que vi en un sueño que tuve con Fritz, un mapa del conocimiento
inspirado en el árbol de la vida de
Israel, heredado de los fenicios,
mesopotámicos, babilónicos, caldeos,
de la actual Iraq. Dicho mapa me es
ajeno, habla de diferentes divisiones,
probablemente integra similitudes ente
sistemas astrológicos, la estética vista
como un todo, escalas musicales, todas
las correspondencias anteriores
provenientes de diversas culturas, cada
una de las correspondencias inspiradas
en los estudios antropológicos actuales,
alguna vieja enseñanza hermética
perdida en el pasado y alguna
especulación sobre la naturaleza
“inmaterial” de una posible raza
“extraterrestre” perdida en el “más allá”
en un mundo fantasmal tejido del

material con el que soñamos, con el que
me lees y te imagino.

Siento un aroma dulce, suave,
penetrante, me embriaga, lo sigo…

El jardín se vuelve sinuoso, una melodía
de formas.

Intuyo que el mapa del conocimiento que
busco no está en los detalles, sino en la
totalidad del laberinto. Sin embargo,
debo integrar la enorme cantidad de
detalles y “fractalidades” a la imagen de
la totalidad. Eso, por mi parte.

• Virgilio, te pierdes en lo sensorial,
no has interpretado los símbolos, ni
siquiera has anotado conclusiones
de todo lo que lees, recuerda que
dijiste: “Es el trabajo de toda una
vida”. Por favor, Virgilio,
¿Tomemos apuntes?, ¡Cómo vamos
a perder esto!

Sergio, lo primero es que este
laberinto está citado en la obra de
Borges, pero en un capítulo
apócrifo, ¿Recuerdas mi
conversación telefónica con
Carlos?, le mencioné a
Jinarajadasa, uno de los
presidentes de la Sociedad T., él
me pidió mencionar la obra de un
matemático hindú, amigo de
Einstein, para compararla con la
literatura de Crowley, fundador de
la OTO. Veo que estos laberintos
siguen el patrón del número 12 en
varios recovecos, contrariamente,
Aleister Crowley usa un número
menos que sale de la huella dactilar
de lo divino y que entra en el ID
del universo, en las tuerzas
salvajes y descontroladas de la
materia y sus raíces en el alma.

Virgilio, Carlos recuerda
perfectamente esa conversación, tu
lo abandonaste después de haber
recibido el primer tomo de Inferno,
y no te lo perdonará.
Escribir esto es una forma de
exorcizar tus fantasmas. ¿Por qué
recurres a la matemática sagrada?,

¿no sería más prudente verlo desde
el mismo Kandinsky que tanto le
gustaba a tuyo de los 15 años?
Estás despreciando la naturaleza
misma de tu búsqueda, que parte
desde las imágenes, el sendero de
Kounboum está cohesionado por la
proporción áurea…

• Desde los sonidos, Sergio, desde
John Cage, Fantómas, Oval, Aphex
Twin, me fascina lo no-lineal, lo
impredecible del drillcore,
breakcore, flashcore, drumcore,
¿crees que busco sólo ritmo?
Necesito encontrar patrones,
números, Sergio

Nos perdemos entre los senderos.

¿Qué tecnología ancestral inspira a este
“jardinero”? Concluimos que este
trabajo requiere forzar la gravedad
misma y conectar millones de átomos
con diferentes espacio-tiempos, lineas
temporales y que para lograrlo se
recurre a indranet, la tecnología
mencionada en cindam.com, matrices de
realidad que se acuñan en el átomo, pero
que son externas a la física de
partículas, las mismas que en la
Inglaterra puritana inspiraron a la OTO,
a las cuales la Sociedad T. asignó a un
mundo inmaterial cobijado dentro de
unas “vibraciones”, algo fantasmal, sutil y abstracto,
proveniente de un “más
allá” lejano a nuestras vidas.

La propuesta victoriana postula que
dentro de cada átomo habitan mundos
inmateriales, ¿es eso cierto? Según este
alquimista posmoderno, es
absolutamente erróneo, el espíritu no
habita dentro del átomo, ni en
“vibraciones” o “frecuencias”, es una
realidad tangible, más concreta,
coexistente con nosotros.

La neurología habla más de ello que la
“física cuántica”, es trabajo de aparente
introspección y se materializa en lo
social, en la convivencia; no obstante, el
espíritu, no habita en la carne, tampoco
en la sociedad, somos todos y

accedemos al mismo desde la piel,
dentro de nuestro cofre de tesoros no
necesitamos arrancar a mundos
intangibles para llegar al origen mismo
de la vida.

El laberinto del alquimista de los setos

15 abril 2014

Virgilio Leonardo Ruilova

Creative commons, atribución, no
comercial

Correción de estilo: Marcela Reyes

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